Aquellas pequeñas cosas

Entre mi padre y yo

Anuncios

Mi padre ha muerto.

Los sentimientos se turnan en mi; paso de la tristeza más absoluta a la peor de las iras y de la culpabilidad al agradecimiento.

Pienso en él para escribir esta elegía y me doy cuenta de que su inmensa bondad, su extraordinaria generosidad o su gran sentido del humor no son lo que me mueve o remueve. Lo que me da la vuelta al alma, lo que recuerdo y me hace llorar son las pequeñas cosas que compartimos. Seguramente porque su bondad, generosidad o humor es conocido por todos mientras que esas pequeñas cosas son solo nuestras.

Serrat lo explica divinamente

“Uno se cree que las mató el tiempo o la ausencia pero su tren vendió boleto de ida y vuelta, son aquellas pequeñas cosas que nos dejó un tiempo de rosas, en un rincón, en un papel o en un cajón.

Como un halcón te acechan detrás de la puerta, te tienen tan a su merced como a hojas muertas que el viento arrastra allá o aquí que te sonríen tristes y nos hacen que lloremos cuando nadie nos ve.”

Serrat  En este enlace podéis escucharla, merece la pena.

Y lloro cuando veo a un niño montando en bici y recuerdo como me enseñó él, en el parque cercano a casa y por una pequeña cuesta.

Y lloro cuando voy por el campo y silbo a mis perros y recuerdo que él me enseñó a silbar y que él me enseñó a subir el monte de lado cuando se te hace difícil la cuesta.

Y pienso en él cuando viajo y me sé orientar perfectamente en una ciudad desconocida porque él fue quien me enseñó y que cuando te pierdes siempre hay un sendero hecho a base de muchos pasos por lo que sin duda lleva a algún sitio.

Y lloro cuando escucho sus canciones favoritas y recuerdo que mi pasión por la música y la fotografía me las transmitió él ¡Y el cine! Siempre que había película del Oeste me perdonaba la obligada siesta y la veíamos juntos comiéndonos un Chupa Chups a medias, una chupada él y otra yo. Mi padre. El hombre que con su cariño me hizo cariñosa y mostrando sus emociones me enseñó a no ocultar las mías.

Y mi amor por los animales fue también regalo suyo, que me llevaba los fines de semana al campo alquilando un par de habitaciones a algún lugareño (hoy sería turismo rural) y allí como el resto de los niños dábamos de comer a los cerdos y a las gallinas y recogíamos los huevos.

Un día me llamó ”¡ven! ¡corre! Una oveja está pariendo un corderito” Lo vi maravillada, vi como lavaba a lametazos a su bebé y como se ponía en pie el solito. Jamás lo olvidaré.

img_20160702_002540.jpg

Y tengo la suerte de saber con exactitud el día de mi primer recuerdo con mi padre que fue el 16 de Julio de 1969; yo casi tenía tres años y el me aupó y por la ventana y me enseñó la luna.

– Esta noche unos hombres irán allí en un cohete y andarán sobre ella

Por supuesto no me lo creí y cuando me convencí quise verlo. “Es muy tarde” me dijo. Yo insistí y sabiendo, ya entonces, que era noctámbula me dejó quedarme con él en ese sofá azul frente a un televisor en blanco y negro. Fue una gran noche y muy emocionante.

Nunca le mentí, es demasiado canalla mentir a alguien que nunca miente y que sabes te va a creer siempre. Curiosamente habiéndome enseñado a ser sincera me enseñó la mentira piadosa. Un día algún descerebrado de turno me hizo la estúpida pregunta:

– ¿A quién quieres más a mamá o a papá?

– A papá -respondí sin dudarlo-

Después mi padre me llevo aparte y me dijo que cuando me preguntaran eso debia decir que a los dos igual.

– ¡Pero eso es mentir! Le respondí

– Sí pero es mejor decir una menririjilla antes que hacer daño a mamá .

Pasaron los años y siempre seguimos unidos y haciendo cosas juntos. Sólo la enfermedad nos separó.

Mi padre ha muerto, pero no estoy vacía,  estoy llena de él, de su bondad, de su alegría, de sus ansias de vivir, de su generosidad y sobre todo de aquellas pequeñas cosas que son solo nuestras.

Siempre estuviste a mi lado papá, ahora estás dentro de mi.

 

 

Autor: planetaanimalsite

Periodista que lucha con las palabras contra cualquier forma de injusticia, sobre todo por los que no tienen voz. Adoptante de vocación y vocal en la Asociación animalista Aspetga.

13 comentarios en “Aquellas pequeñas cosas”

  1. Te leo y siento que lo podía haber escrito yo. Mi padre también se fue hace unos pocos meses. Los sentimientos que describes son soberbios. Sobre el motivo del post lo único que te puedo mandar es un abrazo con todo mi corazón!!!

    Me gusta

Los comentarios están cerrados.