Un cuento de la amistad por Paulo Coelho

Ahora que Pacma ha destapado la cara oculta de El Rocío con la muerte de tantos caballos y que los medios de comunicación y las Redes sociales han difundido tan lamentable situación no solo en ésta Romería si no también en la Feria de Sevilla o en diferentes festejos de Granada o Málaga sin olvidarse de los que mueren tirando de un coche cargando materiales, alimentos o turistas sin alma; he querido daros un respiro.

Recordé un maravilloso cuento del maestro Coelho y he querido compartirlo con vosotros .

Un cuento de la amistad 

Un hombre, un caballo y su perro iban por una carretera. Cuando pasaban cerca de un árbol enorme cayó un rayo y los tres cayeron fulminados. Pero el hombre no se dio cuenta de que ya había abandonado este mundo y prosiguió su camino con sus dos animales ( a veces los muertos andan un cierto tiempo antes de ser conscientes de su nueva condición)

La carretera era muy larga y colina arriba. El sol era muy intenso y ellos estaban sudados y sedientos.

En una curva del camino vieron un magnífico portal de mármol que conducía a una plaza pavimentada con adoquines de oro. El caminante se dirigió al hombre que custodiaba la entrada y entabló con él el siguiente diálogo:

  • buenos días
  • buenos días -respondió el guardián –
  • ¿cómo se llama este lugar tan bonito?
  •  esto es el Cielo
  •  ¡que bien que hallamos llegado al Cielo porque estamos sedientos!
  • usted puede entrar y beber tanta agua como quiera. Y el guardián señaló la fuente.
  •  pero mi caballo y mi perro también tienen sed
  •   lo siento mucho -dijo el guardián- pero aquí no se permite la entrada a los animales

El hombre se levantó con gran disgusto puesto que tenía muchísima sed pero no pensaba beber solo. Dio las gracias al guardián y siguió adelante.

Después de caminar un buen rato cuesta arriba, ya exhaustos los tres, llegaron a otro sitio cuya entrada estaba franqueada por una puerta vieja que daba a un camino de tierra rodeado de árboles. A la sombra de uno de los árboles había un hombre echado con la cabeza cubierta por un sombrero, posiblemente dormía.

  •  buenos días -dijo el caminante- el hombre respondió con un gesto de la cabeza
  •  tenemos mucha sed mi caballo, mi perro y yo
  •  hay una fuente entre aquellas rocas

El hombre, el caballo y el perro fueron allí y calmaron su sed, después el caminante volvió para dar las gracias.

  •  podéis volver siempre que queráis
  •  a propósito ¿cómo se llama este lugar?
  •  Cielo
  •  ¿el Cielo? ¡pero si el guardián del portal de mármol me ha dicho que aquello era el cielo!
  •  aquello no era era el Cielo. Era el Infierno

El caminante quedó perplejo.

  •  deberías prohibir que utilicen vuestro nombre ¡esta información falsa debe provocar grandes confusiones!
  •  ¡de ninguna manera! -increpó el hombre- en realidad nos hacen un gran favor porque allí se quedan todos los que son capaces de abandonar a sus mejores amigos.

Paulo Coelho

 

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Autor: planetaanimalsite

Periodista que lucha con las palabras contra cualquier forma de injusticia, sobre todo por los que no tienen voz. Adoptante de vocación y vocal en la Asociación animalista Aspetga.

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